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Artículo

Administradores Vs. inicio de la

temporada.


Por Valeria Elizabeth Nerpiti (*)
info@estudionerpiti.com.ar

Al aproximarse el inicio de la temporada de verano todos distraen su atención para captar más público, la ciudad se observa espléndida con sus espacios verdes impecables y las construcciones llenas de carteles ofreciendo lo tan necesitado “el albergue” de aquellos turistas que desean pasar algunos días de descanso.

El conflicto se genera cuando frente a un accidente se busca a los responsables, en el caso de los edificios son los Administradores los primeros responsables ya que se les encomienda específicamente que vigilen y cuiden de los mismos.

Habitualmente los reclamos que reciben los Administradores, por parte de los copropietarios son particulares de éstos, y por atender a esos reclamos olvidan las necesidades del edificio.

Los edificios no se expresan con palabras, pero piden auxilio a través de las estructuras, los muros de cerramiento y los balcones, sólo que necesitan un intérprete profesional que entienda ese lenguaje pudiendo advertir a los Administradores del diagnóstico patológico de éstos y darles la posibilidad de evitar responsabilidades a la hora de los accidentes.

Tal vez comparando al edificio con el ser humano se entienda que no vamos al médico cuando estamos a punto de morir; hay quienes preventivamente realizan un control al menos una vez al año, otros que van cuando tienen un síntoma que consideran que es grave y se enteran que de haber concurrido con anterioridad hubiesen evitado el daño mayor; por eso es tan recomendada la medicina preventiva. Lo mismo ocurre con los edificios en lugar de permitir el control del mismo y que nos digan está todo correcto o hay que realizar determinadas reparaciones, algunas con mayor o menor urgencia, se dejan avanzar las llamadas por la gente “arañitas” en las paredes que no son mas que microfisuras que con el transcurso del tiempo se agravan convirtiéndose en fisuras y grietas; consiguiendo así que aquello que pudo haberse previsto, tomando las medidas necesarias y teniendo un costo mucho menor se convierte en un daño grave de costosa reparación, eso sin contar los riesgos a los que se ven expuestos los que habitan en esos espacios.

Frente a un siniestro habiendo o no víctimas, como fueron los casos de los desprendimientos de balcones en Pinamar y en Belgrano, por mencionar algunos casos que tuvieron trascendencia periodística, no se admitirá como excusa del Administrador que él no realizó la verificación del edificio porque el consorcio no quería o no tenía dinero, su obligación es ver aquello que los copropietarios no pueden ver mostrárselos y mediante un Acta de Asamblea que quede registrada la presentación de los problemas y arreglos a realizar obteniendo en caso de negativa la responsabilidad de todos por no autorizar a realizar los arreglos.

De esta manera el Administrador tiene los elementos necesarios para enfrentar un reclamo por responsabilidad o negligencia, cuidando de no poner en riesgo su patrimonio, su profesión y su prestigio que tanto le cuesta día a día conseguir y mantener.

 

(*) Abogada, Arquitecta y Artista Plástica. Coautora de los libros “Arquitectura Legal Las Respuestas” y “Opus Jodex”.

Derecho y Arquitectura Integral

ESTUDIO NERPITI & ASOCIADOS

Malabia 2151 Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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