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Nariz de Arquitecto


Por Valeria Elizabeth Nerpiti (*)
info@estudionerpiti.com.ar

Si lo necesario es descubrir un caso con una buena nariz, será preciso para ello contar con los elementos adecuados.
Admitir la necesidad de otro profesional es el primer obstáculo a superar, ya que la mayoría de las veces creemos ser omnipotentes y los únicos primeros en la cadena del trabajo profesional.

No solo es necesario conseguir casos, como forma de vida, sino también ver a tiempo el futuro fracaso de aquel que se cree ganado.
Para aquellos abogados sujetos al criterio jurisprudencial, encontrarán centenar de casos donde la prueba pericial inclinó la balanza de la justicia hacia el lado menos esperado.

Conocido es para los abogados la figura del consultor técnico de parte en el ámbito de la Capital Federal (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), donde de acuerdo a lo normado en el Código de Procedimiento, “Prueba de Peritos”, artículo 457 y ss., se prevé el nombramiento de dicho profesional en la demanda o contestación de demanda.

Este profesional arquitecto tendrá la posibilidad de realizar su propio dictamen con las mismas exigencias que el perito oficial, impugnando los puntos de la pericia oficial que técnicamente considere parciales o incorrectos.

Lo que resulta difícil de imaginar es la figura del consultor técnico de parte en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires; claro está, que el Código de Procedimiento no determina su nombramiento durante el litigio, ni siquiera para impugnar o confirmar una pericia oficial. El codificador haciendo hincapié en aquello de creer en la omnipotencia, adjudicó otro título profesional a los abogados (el de arquitectos).

El abogado camina por una cornisa de responsabilidad profesional, con la probabilidad de caer en el abismo del error por exponer sobre aquello que no conoce o por buscar desesperadamente algún argumento técnico de un arquitecto amigo, la noche anterior a las “dos primeras”.
El consultor de parte no tiene que ser formalmente nombrado para que exista o, como la denominación lo indica, para ser consultado y pedir un estudio técnico, técnico – económico o técnico -legal “a priori” (Decreto 6964/65).

Encontrar las armas jurídicas que acompañen un dictamen técnico-pericial en un marco legal, es la tarea de los profesionales del derecho.
Actualmente se está ingresando a una clasificación de casos muy particular: “con pericia o sin pericia a priori”.

Obtener una pericia anticipada da al abogado un arma importante de negociación tanto en la etapa de mediación (cuando resulta adecuado) como en la etapa de litigio correspondiente.
Si se compara al abogado frente al inicio de un caso con el juez ante un expediente al momento en que se abre a prueba pericial, nos damos cuenta que así como el juez necesita de los ojos de un profesional arquitecto para que desde su conocimiento especializado dé una opinión técnica al respecto del litigio, el abogado necesita que éste profesional arquitecto sea quien a priori tenga “la nariz adecuada”.


(*) Abogada, Arquitecta y Artista Plástica. Coautora de los libros “Arquitectura Legal Las Respuestas” y “Opus Jodex”.

Derecho y Arquitectura Integral

ESTUDIO NERPITI & ASOCIADOS

Malabia 2151 Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Argentina CP (1425) Tel: (011) 15 55116682
Fax: (54 11) 4833 0467 E mail: info@estudionerpiti.com.ar

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